Yo quiero ser bataclana
30/04/1941

Yo quiero ser bataclana

“ Están la veleidosa vedette (Barrié), el interesado empresario (Segundo Pomar), el infaltable “Caballos blanco” (Enrique Roldán) y músicos y coristas con hambre de varias semanas, instalados en un vagón de segunda; regresan de una fracasada gira. Niní, no acierta los pasos de baile, lo que lleva al coreógrafo a llamarla “substituta” y dá lugar a un gracioso malentendido. Su indignado “¡¿ lo qué?!”, suena con inusitado vigor acompañando un furibundo gesto.. Después, baila maravillosamente una parodia de “La muerte del cisne” de Tchaicowsky y canta el tango “El vino triste”, versos de Romero, acompañada por Juan Darienzo (autor de la música) y su orquesta, a quienes ruega irónicamente que “ aceleren “ su famoso ritmo.. Por ahí se deslizan frases que no dejan bien parada la condición femenina: “ La honestidad de la mujer es cuestión de precio y oportunidad”, afirma en algún momento la Barrié. Al final, se produce la clásica pueblada romeriana, cuando los integrantes de la compañía – previo acuerdo encadenado de persona a persona- avanzan en tropel sobre la vedette, la desvisten y ubican en su lugar a su heroína”. (Andrés Insaurralde)

Circunstancias:

Interprete: Juan D’arienzo y su orquesta tipica.
Pieles Casa Suipacha.
Orquestacion y coros Francisco Balaguer.
Ballet: Mercedes Quintana y su cuerpo de baile.

Año de producción:

1941

Lugar de estreno:

Broadway

Guión

Manuel Romero

Fotografía

Hugo Chiesa

Escenografía

Ricardo J. Conord

Música

Lucy Galián

Montaje

Juan Soffici

Distribución

Lumiton

Producción:

Lumiton

Asistente de realización:

Franz Prchal

Maquillaje:

Berta Gilbert

Vestuario:

Elvira C. Quintana